Gracias, Xanas

Por vuestra presencia en la Posada de Alameda el pasado sábado, 16 de febrero, escuchando mi invocación y sin ser la noche de San Juán.

Por vuestro arte y sensualidad.

Por haberme transportado a vuestros valles y poder disfrutar de vuestros juegos y zalamerías de ninfas.

Porque durante el viaje he podido olvidar todas las cosas malas de la vida, escuchando vuestros cánticos de alegría y amor.

Aunque morfológicamente soy jóvenes y guapas, se nota que lleváis siglos en contacto con los mortales, a los que sabéis tratar y espero y deseo volver a veros pronto.

Porque durante las noches de insomnio ya tengo algo más relajante que contar ovejas, pues vuestras canciones han entrado en mi cerebro y no quiero ni puedo expulsarlas.

A los que les fué imposible acudir a vuestra cita, les transmito mi pesar por ello y a los que no quisieron, que peor para ellos porque el lujo de veros, muy pocas veces se va a poder disfrutar.


José Antonio López
Asociación Sociocultural el Refugio

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